Punto de vista: Son las 11 de la mañana de un martes. Tienes 32 años, estás desempleado, vives en un pequeño pueblo italiano sin perspectivas laborales. Aún vives en casa. Tu novia vino a desayunar. Mamá está en la cocina haciendo su fettuccine. Fútbol en la tele. Los migrantes aún no han llegado a tu pueblo. La vida es perfecta