La capitulación en Bitcoin ha sido un espectáculo digno de ver. Manos débiles reemplazadas por manos fuertes. Posicionamientos pobres reemplazados por aquellos que apuestan ante el miedo. Turistas reemplazados por aquellos que están aquí para quedarse. Y una previsión que supera la incertidumbre. Si fuera fácil, todos ya estarían aquí.