Esta escena es perfecta. La división de la pantalla en el medio da la impresión de un espejo. El Narciso moderno se encuentra con su mayor miedo. Todo está aquí. Los gestos torpes. La inundación de Pepsi revelando los rasgos obsesivos del personaje. La incapacidad de formar una palabra. Narciso contempla con asombro lo que podría haber sido en una realidad paralela, si no fuera por la lotería genética de la vida. Es el momento en que se dio cuenta de que esta es la energía de la que se alimenta.