Por todos los crímenes escandalosos que hemos visto en el mundo de las criptomonedas, solo un puñado de personas que han cometido prácticamente los mayores delitos han terminado en la cárcel. La moraleja de la historia parece ser que puedes cometer tantos crímenes como desees, siempre que tu resultado neto esté en millones y no en miles de millones.