Tu entorno de luz podría ser más importante que tu dieta… y casi nadie le presta atención. Tu cuerpo funciona con un ritmo circadiano que está controlado principalmente por la exposición a la luz, no por tu reloj. La luz solar de la mañana le dice a tu cerebro: "Inicia el cortisol, aumenta la alerta, establece el temporizador para la melatonina más tarde." La luz artificial por la noche hace lo contrario: Retrasa la melatonina, interrumpe los ciclos de sueño y desajusta el tiempo hormonal. Puedes comer perfectamente… pero si tus señales de luz están desajustadas, tu biología está fuera de sincronía.