Por el contrario, puedes consumir más combustible al bajar las ventanas y apagar el aire acondicionado de tu coche. A altas velocidades, las ventanas abiertas crean mucha resistencia aerodinámica, lo que obliga al motor a trabajar más duro. Esa resistencia puede consumir más combustible que el aire acondicionado. Así que podrías estar usando más combustible.